CASACUSIA
Back to blog

"¿Me lo repetís?": hipoacusia y amistad en la infancia

Hay una escena que se repite en la vida de casi todas las personas con hipoacusia, a cualquier edad: pedir que te repitan algo y sentir que del otro lado se acaba la paciencia. En el episodio 49 del podcast, Amaia (8 años) y Tomy (9) la contaron desde el patio de la escuela.

"Yo estaba con unas amigas y de repente me dicen: Amaia, no te vamos a poder repetir más, ya es mucho que te lo repetimos. Y yo, como diciendo: miren, escucho mal, por favor, ¿me lo pueden repetir? Y ellas como que se cansan, no tienen paciencia", contó Amaia.

Tomy sumó su versión: tiene un mejor amigo que sabe lo que es la hipoacusia, pero igual a veces le dice "sordo" en tono de broma. "No sé si me lo dicen de chiste, pero a mí no me gusta", dijo. Y también contó su truco para zafar de la vergüenza de preguntar dos veces:

"A la segunda vez les digo sí o no. La mayoría de las veces les digo que sí, porque es positivo."

Es una estrategia que muchos adultos con hipoacusia van a reconocer al instante: responder al azar antes que volver a pedir que repitan. Funciona hasta que no funciona.

Lo que dijo Lucas: merecemos que nos repitan

Lucas, que convive con una pérdida auditiva progresiva desde chico, no dejó pasar el tema. Le preguntó a Tomy cuánto tiempo pierde realmente la otra persona en repetir algo. "¿Medio minuto, un minuto? ¿Y cuánto le cambia la vida a la otra persona en esos 30 segundos?"

"Yo creo que merecemos que nos repitan las cosas si no las entendemos", cerró Lucas.

Y compartió su propio recurso: el humor. Cuando no entiende, repite en voz alta lo que le pareció escuchar, aunque sea un disparate ("muero por helado" en lugar de "estoy arruinado"), y la risa destraba la conversación.

Las miradas que pesan más que las palabras

Para Tomy, lo más difícil no son las bromas sino las miradas. Los chicos más chicos de su escuela lo miran "feo, feo", y él tiene su hipótesis: lo hacen porque no saben lo que es un audífono. Por eso su mensaje, si pudiera hablarle a todo el país, sería directo: "No miren más mal a las personas que son diferentes a vos".

El contraste lo vivió en un encuentro de la comunidad: "Ahí nadie miraba mal a nadie, porque todos éramos iguales". Y también en un kiosco de su club, cuando una chica se le acercó y le preguntó si era hipoacúsico, porque ella también. "Me gusta hablar con personas con hipoacusia", resumió.

Qué podemos aprender los adultos

De esta charla entre chicos quedan tres ideas que sirven para cualquier familia:

  • Repetir no cuesta nada. Si un chico pide que le repitan, es porque quiere participar. Cansarse de repetir es dejarlo afuera.
  • Las bromas sobre la audición no siempre caen bien, aunque vengan del mejor amigo. Vale la pena preguntar cómo se siente.
  • Encontrarse con pares transforma. Estar con otros chicos que también usan audífonos convierte lo "raro" en compartido.
Sordo pero no mudo · Episodio 49

Esta nota nace de una conversación real. Escuchala completa:

Niños con audífonos — Amaia y Tomy (hipoacusia infantil)

Ver el episodio completo
Tu ayuda importa

Ayudanos a seguir acercando información gratuita a más personas

Donar el valor de un café por mes puede cambiarle la vida a otra persona. Tu participación es indispensable para que sigamos sosteniendo esto.

Donar mensualmente

Comments

No comments on this post yet.

Comments will be enabled when this post is published on Instagram.

Get stories in your inbox

Updates, stories, and resources about hearing loss. No spam, only content worth reading.

"¿Me lo repetís?": hipoacusia y amistad en la infancia · Blog CASACUSIA · CASACUSIA