Ansiedad e hipoacusia: cuando necesitás controlar cada conversación
¿Alguna vez te encontraste ensayando mentalmente una conversación que todavía no pasó? ¿Imaginando qué te van a decir, qué vas a responder, dónde te conviene sentarte para escuchar mejor? Si vivís con hipoacusia, es muy probable que la respuesta sea sí.
De eso se trata el episodio 2 de Sordo pero no mudo, el podcast de Lucas Adlerstein. Esta vez no hay invitado: es Lucas solo, contando en primera persona algo que muchas personas con pérdida auditiva conocen de memoria pero pocas veces ponen en palabras: la ansiedad ligada a la hipoacusia y la necesidad de tener cada situación auditiva bajo control.
La anécdota del vestuario
Todo arranca con una escena cotidiana. Un viernes a la noche, después de jugar al básquet, Lucas tenía una cena. Para no perder tiempo yendo a su casa, decidió bañarse en el club. Hasta ahí, nada raro. El problema apareció en el vestuario, cuando se dio cuenta de que para ducharse tenía que sacarse el implante: no lo podía llevar a la ducha por el vapor, y tampoco quería dejarlo lejos.
"Cuando me saco el implante se me apaga el mundo. El vestuario desaparece auditivamente."
Y ahí empezó otra cosa, mucho más pesada que el miedo a que le roben el dispositivo:
"Se me fue la preocupación de que me roben. Fue más un: che, ¿y si me hablan? ¿Y si me dicen algo y yo tengo que responder? ¿Y si quedo como un tonto porque no escuché?"
La ducha, que suele ser un momento placentero, se transformó en una fuente de estrés. Lucas terminó bañándose a las apuradas, secándose la cabeza rápido para ponerse el implante cuanto antes. ¿El final de la historia? No vino nadie. Nadie le habló. Toda la situación que lo angustió fue completamente hipotética.
Una ansiedad que pesa más que la hipoacusia
Lo más fuerte del episodio es esta confesión:
"Hoy en día esa ansiedad es peor que el no escuchar, porque está más presente. Tengo más veces de ansiedad por conversaciones que veces en las que no escucho algo."
Es decir: con el implante y el audífono, Lucas escucha bastante bien. Pero el hábito mental de anticipar, ensayar y controlar cada conversación quedó instalado. Es el reflejo de años de esfuerzo por no quedar afuera.
¿Cómo se manifiesta? Pensar qué le va a decir a tal persona, imaginar qué le van a responder, preparar la respuesta antes de que exista la pregunta. Un guion mental permanente para un teatro que muchas veces ni se estrena.
Conversaciones armadas en la cabeza
Antes de tener el implante y su audífono actual, a Lucas le pasaba algo muy típico de la hipoacusia en grupos: estar en una ronda de cuatro o cinco personas, pescar apenas algunas palabras y completar el resto con imaginación.
"Escuché dos, tres, cuatro palabras y me armé toda una conversación en mi cabeza que quizás no era real."
El problema es cuando ese relato inventado se pone a prueba: metés un comentario y la conversación iba por otro lado. Lucas cuenta, con humor, la vez que su hermano le preguntó "¿qué anuncian mañana?" y él respondió "sí", porque ya no quería pedir que le repitieran una vez más. Su hermano estalló de risa. Anécdota graciosa, sí, pero también una muestra del cansancio de pedir "¿qué?" mil veces por día.
Esta nota nace de: Ansiedad e hipoacusia: la necesidad de controlar y saber qué me van a decir en cada momento
El humor como escudo
En un momento del episodio, Lucas se descubre a sí mismo pensando en voz alta algo que no tenía planeado decir: quizás su costado humorístico, esos chistes que tira todo el tiempo, nació en parte de la hipoacusia. Un chiste que no es súper coherente con la conversación pasa más desapercibido que un comentario serio fuera de lugar. Y la risa disimula la risa de nervios.
No es una conclusión cerrada, es una pregunta abierta que se hace en vivo. Y es una de las cosas más lindas del episodio: escuchar a alguien pensarse a sí mismo sin filtro.
Escuchar más lento, responder más rápido
Hay otra razón detrás de la necesidad de tener las conversaciones previstas. Cuando alguien con hipoacusia escucha, tarda un poco más en decodificar lo que le dijeron. Si la respuesta ya está pensada de antemano, sale más rápido y compensa esa demora.
"Escuché más lento, pero respondí más rápido. Y eso quizás hace que no parezca tonto."
Esa palabra, "tonto", aparece varias veces en el episodio. Porque el gran miedo no es solo no escuchar: es lo que los demás puedan pensar cuando no escuchamos. Demostrar que estamos ahí, no solo físicamente sino escuchando, participando, opinando bien.
El costo invisible: agotamiento
Todo ese trabajo mental tiene un precio. Escuchar con hipoacusia ya demanda un esfuerzo extra por descifrar lo que dicen los demás. Si a eso le sumás repensar cada situación, analizar si escuchaste bien, planear dónde sentarte y ensayar respuestas, el cerebro no para nunca.
"Tardé mucho en ser consciente de toda la energía que le consume mi cerebro todo eso. Me agota. Es agotador."
Antes de su implante, Lucas terminaba los días agotado antes de que llegara la noche. Necesitaba desconectarse, estar solo, apagarse un rato para recargar. Si te pasa lo mismo, no estás exagerando: la fatiga auditiva es real y muy común.
No nacimos para aislarnos
El riesgo de toda esta ansiedad es claro: si no podemos controlar las situaciones sociales, la salida fácil es dejar de ir. Aislarse. Y ahí Lucas es contundente:
"No nacimos para estar aislados. Nacimos para pasarla bien, para divertirnos, para estar con gente que nos hace bien, para abrazar, para reírnos."
La ansiedad por la hipoacusia existe, y controlarla es difícil; el propio Lucas admite que lo trabaja y todavía no puede. Pero el primer paso es ponerle nombre, hablarlo y descubrir que no te pasa solo a vos. Para eso existe este episodio, y para eso existe Casacusia.
¿Te sentiste identificado o identificada con algo de esto? Lucas invita a escribirle: en los comentarios del episodio o por Instagram en @hipoacusico.
- Escuchá el episodio completo: casacusia.org/podcast/2-ansiedad-e-hipoacusia-la-necesidad-de-controlar-y-saber-que-me-van-a-decir-en-ca
- Si estás transitando una pérdida auditiva y querés compartirlo con otras personas que entienden, sumate a nuestros encuentros: casacusia.org/calendario
Esta nota nace de una conversación real. Escuchala completa:
Ansiedad e hipoacusia: la necesidad de controlar y saber qué me van a decir en cada momento
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