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¿Cómo se evalúa la audición en bebés y niños?

Sí, se puede saber si un bebé escucha, incluso a los pocos días de nacer. Existen estudios objetivos, indoloros y no invasivos que evalúan la audición sin que el chico tenga que responder nada: las otoemisiones acústicas, los potenciales evocados auditivos y, más adelante, la audiometría por refuerzo visual. En Argentina, además, el chequeo auditivo del recién nacido es obligatorio por ley.

En el episodio 38 de Sordo pero no mudo, la Dra. Elvira Fernández, doctora en Fonoaudiología especializada en audiología pediátrica y coordinadora de un programa de detección temprana de la hipoacusia, explica qué estudio corresponde a cada edad y por qué el tiempo importa tanto.

El chequeo del recién nacido es un derecho (ley 25.415)

En Argentina, la ley 25.415 obliga a toda institución pública o privada a hacer un chequeo auditivo al bebé antes del mes de vida; idealmente se hace entre las 48 y 72 horas, antes del alta. Si el bebé se va sin hacérselo —porque nació un fin de semana, por ejemplo—, el pediatra debe indicarles a los papás que lo hagan dentro del primer mes.

¿Por qué tan temprano? Porque la vía auditiva madura gracias al sonido que le llega. Si la información no entra en los primeros meses, esa vía "se adormece" y otras áreas del cerebro empiezan a ocupar su lugar. Los protocolos internacionales marcan que, si hay hipoacusia, el diagnóstico completo debería estar al tercer mes de vida.

"Había una audióloga muy interesante, Marion Downs, de la Universidad de Colorado, que dijo al revés: nunca es demasiado temprano. Y no, nunca es tarde."

Los estudios según la edad

Recién nacidos: otoemisiones acústicas

Es el primer filtro. Se coloca una sondita muy pequeña en el conducto auditivo del bebé —no molesta ni duele— que envía sonidos muy suaves. Si la cóclea está sana, devuelve un eco que el equipo registra. Es una prueba de "pasa / no pasa": si no pasa, no significa un diagnóstico, sino que hay que seguir estudiando.

A los bebés que estuvieron en neonatología (prematurez, bajo peso) se les hace además un potencial evocado automatizado, que evalúa la vía auditiva a una intensidad fija de 30-35 decibeles.

Primer año: potenciales evocados auditivos

Si hay que hacer un diagnóstico preciso, se usan los potenciales evocados auditivos: miden la respuesta eléctrica de la vía auditiva ante los sonidos y permiten estimar umbrales por frecuencia, priorizando las que más participan en el habla y el lenguaje.

El estudio se hace con el bebé dormido con sueño fisiológico. Nada invasivo: la estrategia es que llegue al consultorio con sueño y con hambre —ese día toca levantarlo temprano—, la mamá le da de comer, el bebé se duerme y se le colocan unos auriculares chiquitos de inserción. Si un chico no concilia el sueño fácil, el pediatra puede indicar gotitas inductoras del sueño; y en casos puntuales (chicos más grandes con condiciones asociadas que no pueden quedarse quietos) se puede hacer con anestesia en quirófano, aunque en general se trata de evitar.

De los 5-6 meses en adelante: audiometría por refuerzo visual

Acá aparece el juego. El chico tiene sus auriculares y una pantalla: cada vez que escucha un sonido y responde, recibe un "premio" visual, un muñequito que baila. Con ese condicionamiento, el audiólogo va bajando la intensidad y determinando umbrales. Es una forma de audiometría adaptada a bebés y chicos chiquitos.

Desde los 2 años: audiometría infantil

Con más maduración, ya se puede hacer un estudio básico de audición más formal, que con los años se acerca a la audiometría de adultos: el chico avisa cada vez que escucha el tono.

"Lo primero que hay que despejar es la audición"

Hay una idea del episodio que todo papá, mamá, docente y pediatra debería conocer:

"Si un chico habla mal, si un chico no habla, si un chico no presta atención, lo primero que hay que despejar es la audición, porque es la vía de entrada de toda la información."

Antes de pensar en un problema de conducta, de atención o de lenguaje, hay que confirmar que el chico esté escuchando bien. La buena noticia es que hoy existen las herramientas para saberlo a cualquier edad, sin dolor y con mucha precisión.

Si tu bebé "no pasó" el chequeo, respirá

Que las otoemisiones no pasen no es un diagnóstico: puede haber líquido en el oído, restos en el conducto o simplemente la necesidad de repetir la prueba. Lo importante es no demorar los pasos siguientes: repetir el estudio y, si corresponde, avanzar con los potenciales evocados. Cuanto antes se sepa qué pasa, antes se puede actuar, y los resultados de la intervención temprana son enormes.


*Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la consulta médica. Cada caso es único: hablá con tu otorrinolaringólogo/a de confianza para evaluar qué corresponde a tu situación.*

Sordo pero no mudo · Episodio 38

Esta nota nace de una conversación real. Escuchala completa:

Los estudios auditivos en profundidad — Dra. Elvira Fernández

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