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Cómo cuidar tus oídos: recitales, auriculares y decibeles

El oído no se cambia, no se renueva y no avisa con tiempo. En el episodio 15 de Sordo pero no mudo, las fonoaudiólogas Susana Domínguez y Yanina Sitzer dedicaron buena parte de la charla a algo de lo que se habla poco: la prevención auditiva. Y dejaron una idea que resume todo. Como dijo Yanina:

"El oído es el mismo oído desde que nacés hasta que no estamos más en este mundo, y hay que cuidarlo."

Recitales y lugares ruidosos: protectores para todos

Cualquier estímulo sonoro intenso genera una hiperexcitabilidad en las células del oído. Para quien ya tiene acúfenos, eso puede traducirse en percibir el zumbido más fuerte después de una fiesta o un recital. Pero el consejo de las invitadas va más allá:

"Lo ideal sería que cualquier persona se ponga protectores auditivos, no importa si tiene o no tiene acúfeno."

Yanina contó su propia experiencia: en el secundario iba a recitales sin protección, y hoy no va a uno sin protectores, aun sin tener acúfeno, porque el daño por ruido es acumulativo. Susana suma un detalle: cuando le acerca esta idea a un paciente, le dice que su pareja o quien lo acompañe también use filtros, porque la lesión es para todos, tengan o no una predisposición.

Los músicos, contaron, consultan cada vez más. Y la respuesta no es prohibirles tocar: es saber con qué decibeles trabajan, cuánto tiempo pueden estar expuestos y protegerse con filtros adecuados.

Auriculares, consolas y juguetes sonoros

La exposición no pasa solo por los boliches. Las invitadas mencionaron los auriculares, los celulares y las consolas de juego: las consecuencias que generan en niños y adolescentes las vamos a conocer dentro de unos años.

Y hay un dato que sorprende: los juguetes sonoros. Susana, que publicó un artículo sobre el tema, contó que muchas guitarritas, pianitos y espaditas con sonido superan los 105 o 110 decibeles: intensidades traumáticas. ¿Cuánto sería aceptable? Por debajo de 80 decibeles, para poder usarlo muchas horas sin riesgo.

Un oído que no fue diseñado para este mundo

Susana lo explica con una imagen: tenemos en el oído músculos que funcionan como una trinchera contra el trauma acústico —el músculo del estribo, el tensor del tímpano—, que se contraen ante sonidos fuertes. Pero en la antigüedad lo más ruidoso que existía era una catarata. Los sonidos de impacto, como una explosión, llegan antes de que esos músculos alcancen a contraerse, y ahí se produce la lesión.

A eso se suman las fábricas y los trabajos en la calle con decibeles muy elevados, donde muchas veces la protección auditiva no está o no se usa.

La conclusión de las invitadas es simple: cuidate el oído antes de tener un acúfeno, antes de que se genere una hipersensibilidad auditiva. No hay tanta información dando vueltas sobre esto, y por eso vale la pena compartirla.

*Esta nota tiene fines informativos y no reemplaza la consulta médica. Cada caso es único: consultá con tu especialista de confianza.*

Sordo pero no mudo · Episodio 15

Esta nota nace de una conversación real. Escuchala completa:

Acúfenos o tinnitus — Susana Domínguez y Yanina Sitzer

Ver el episodio completo
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