Hipoacusia súbita a los 33: la historia de Marilina, del miedo al implante coclear
Marilina tiene 35 años, es licenciada en comunicación y mamá. Hace dos años y medio, estando con su marido y su hija, empezó a sentir un zumbido y de repente dejó de escuchar de su oído izquierdo. Una hipoacusia súbita: la audición se le fue de un momento a otro, sin aviso. En este episodio de Sordo pero no mudo, el podcast de Lucas Adlerstein, cuenta todo el recorrido: el shock inicial, los tratamientos que no funcionaron, el miedo que la paralizó casi dos años y la decisión de ponerse un implante coclear, que hoy —a tres meses del encendido— le devolvió un norte.
"Cuando sufrí la hipoacusia súbita, durante mucho tiempo pensé que esta era mi nueva realidad, que me tenía que acostumbrar a no escuchar de un oído, con todo lo que eso implica: cómo te afecta socialmente, cómo cambia tu personalidad, cómo te cohibís."
Un órgano que deja de funcionar de un día para el otro
Lo primero que sintió Marilina no fue tristeza: fue terror. Ella era una persona sana, que se cuidaba, que nunca había tenido siquiera una otitis. ¿Cómo podía ser que un órgano dejara de funcionar de golpe? Pensó que la hipoacusia era la punta del iceberg de algo más grave. Recorrió guardias buscando un otorrino, se hizo los estudios por imágenes para descartar un tumor, y recién cuando le dijeron que la causa de su sordera súbita era desconocida —como pasa en la gran mayoría de los casos— pudo respirar un poco. En su entorno, y en el título de su propia historia, quedó flotando la pregunta por el estrés como posible disparador, algo que se menciona mucho alrededor de la hipoacusia súbita aunque la causa puntual casi nunca se pueda confirmar.
Hizo todo lo que le indicaron y más: corticoides vía oral, inyecciones intratimpánicas, sesiones de cámara hiperbárica —más de las que le habían sugerido—, terapias alternativas, meditación. La audición no volvió.
Dos años en la nube: el retraimiento social
Con el diagnóstico cerrado y sin recuperación, Marilina entró en una etapa que muchas personas con pérdida auditiva adquirida conocen bien: dejó de ir a reuniones, evitaba hablar con desconocidos, se fue metiendo para adentro. Ella, que había sido súper sociable, casi no hablaba del tema ni con sus amigos. Hubo gente muy cercana que se enteró de que no escuchaba de un oído recién cuando se operó.
Un día, en una crisis de llanto, se encerró en el baño a buscar "hipoacusia súbita" en internet. No encontraba casi nada. Hasta que puso esas palabras en Instagram y apareció la cuenta de Lucas, que en ese momento tenía otro nombre y pocos seguidores. Le escribió un mensaje con poca esperanza de respuesta. Lucas le contestó a la hora y media: "juntémonos a tomar un café".
Esa charla de tres horas y media fue un antes y un después. Por primera vez sintió que alguien estaba en sus zapatos, que no tenía que explicar de más. Y se llevó una frase que la marcó: "Yo ahora soy una persona feliz, recuperé la sonrisa, y antes estaba como vos estás ahora".
De esa relación, dicho sea de paso, nació algo más: fue Marilina quien le dio a Lucas el empujoncito para arrancar el podcast que hoy estás leyendo en formato artículo.
La cachetada que necesitaba
El segundo sacudón vino de Hilda Furmanski, la fonoaudióloga que Lucas entrevistó en el podcast y que hoy acompaña la rehabilitación de Marilina. Después de una grabación, Hilda le preguntó qué iba a hacer con su oído. Marilina respondió que nada, que no podía ni pensar en el tema.
"Ella me dijo: yo te entiendo que estés mal, pero como profesional te tengo que decir que lo mejor que podés hacer es tomar una decisión, sea cual sea. Cada día que pasa y no hacés algo es peor para tu resultado final."
Ese dato es real y es clave: entre la pérdida auditiva y el implante, el nervio auditivo va perdiendo "memoria" de los sonidos, y cuanto más corto es ese tiempo, mejores suelen ser los resultados. Marilina llegó a su casa y le dijo a su marido: "me voy a operar".
Esta nota nace de: Perdió la audición por estrés: sordera súbita e implante coclear 3 meses después
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Cirugía, encendido y los primeros tres meses
Marilina se operó con la Dra. Paula Ontivero cuatro meses antes de esta charla, y un mes después llegó el encendido del implante. Se preparó para ese momento: habló con personas implantadas y con su fonoaudióloga, que le anticipó que iba a escuchar algo muy molesto. Aun así, chocó. Un sonido robótico, agudo, constante, como una máquina con interferencia.
"Le dije a la audióloga: yo necesito irme de acá sintiéndome cómoda, para no sacarme el implante y guardarlo en un cajón. Prefiero ir de a poco, pero usarlo todo el tiempo posible. Necesito irme sin un enemigo y con un aliado."
La calibración arrancó bajita y fue subiendo. Como pasaron solo dos años entre la pérdida y la cirugía, su nervio auditivo conservaba recuerdo de los sonidos: en el mismo encendido ya discriminaba algunas vocales y palabras. Hoy, a tres meses, sigue conversaciones telefónicas completas con su fonoaudióloga por conexión bluetooth directa al implante —para que el oído sano "no haga trampa"—. Le exige muchísima concentración, sale contracturada de algunas sesiones, pero escucha.
"Que lo haga con miedo, pero que lo haga igual"
Si algo atraviesa toda la historia de Marilina es el miedo: a estar enferma de algo peor, a quedarse así para siempre, a la operación, al resultado. Y su mensaje para quien está pasando por lo mismo es directo:
"La decisión que tomes va a estar bien: hacerse dueño de eso, hacerse cargo. Pero no dejar de tomar una decisión por miedo o por desconocimiento. Que el miedo no te paralice: que lo hagas con miedo, pero que lo hagas igual."
Ella es clara en que implantarse no es la única decisión válida: quedarse con el oído que escucha y adaptarse también es un camino respetable, y no todo el mundo tiene acceso a un implante. Lo importante, dice, es informarse, hablar con profesionales, hablar con personas que pasaron por lo mismo, y no quedar a la deriva esperando que la audición vuelva sola "como un gato que se va y vuelve".
Hoy Marilina quiere ser para otras personas lo que Lucas fue para ella: alguien del otro lado del mensaje. Y para eso también están los encuentros de Casacusia, presenciales y virtuales, por los que este año ya pasaron más de 340 personas.
- Escuchá el episodio completo: casacusia.org/podcast/perdio-la-audicion-por-estres-sordera-subita-implante-coclear-3-meses-despues-hi
- Si estás transitando una pérdida auditiva y querés compartirlo con otras personas que entienden, sumate a nuestros encuentros: casacusia.org/calendario
Esta nota nace de una conversación real. Escuchala completa:
Perdió la audición por estrés: sordera súbita e implante coclear 3 meses después
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