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Adolescencia con implante coclear: cómo es el día a día real

¿Cómo es la vida diaria de un adolescente con implante coclear? La respuesta corta: muy parecida a la de cualquier otro adolescente. Música a todo volumen, amigas que se quedan a dormir, recitales, colegio y celular. La diferencia está en algunos detalles prácticos —cargar los procesadores a la noche, fundas para el agua, streaming directo al implante— y en una relación con el silencio que las personas oyentes no conocen.

En el episodio 37 de Sordo pero no mudo, Martina Angiono Rey, de 16 años y usuaria de dos implantes cocleares desde el año y medio, le contó a Lucas Adlerstein cómo es su día a día. Esta nota recorre esa vida cotidiana, para las familias que se preguntan qué le espera a su hijo o hija cuando crezca.

La música, sin auriculares

Martina ama la música, sobre todo en inglés. Los procesadores actuales le permiten conectarse por streaming directo del teléfono al implante, sin ningún dispositivo en el medio.

"Me gusta más, es como si tuviese un auricular puesto todo el tiempo. Como no uso auriculares, uso el implante directamente: es lo mejor para mí."

Además, puede regular cuánto escucha de la música y cuánto del ambiente: en el colegio hace la tarea con música "mitad y mitad", por si la profesora la llama. Y fue a recitales y festivales multitudinarios: cuando el volumen es demasiado, se baja un poco el volumen del procesador y listo.

Un dato que compartió Lucas en la charla y que muchos usuarios no conocen: desde la aplicación del procesador se pueden silenciar los micrófonos externos mientras se hace streaming, para que la música no se mezcle con el ruido de la calle o del transporte.

Dormir en silencio (y elegirlo)

Martina se saca los implantes solo para bañarse y para dormir, porque a la noche los deja cargando. ¿Le gustaría escuchar de noche? No.

"Me meto en mi mundo, literalmente. Mis amigas se quedan a dormir y yo me saco los dos implantes igual: 'Bueno chicas, bye, me voy a dormir'."

Ese silencio total tiene su lado práctico (nada la despierta: la despiertan sus papás) y su lado curioso: sus amigas la grabaron hablando y gesticulando dormida, en "un idioma que nadie sabía cuál era". Para ella, el silencio no es una carencia: es un lugar propio.

El agua: fundas y previsión

Para el mar y la pileta, Martina usa fundas acuáticas sobre el procesador. Un detalle inteligente de su rutina: para el agua usa su procesador anterior, y el más nuevo lo reserva para el día a día. Así, si algo falla en el agua, no se queda sin escuchar. En el mar asegura la funda con doble sujeción; en la pileta, con una alcanza.

Los detalles que simplifican la vida

Algunos trucos concretos que salieron en la charla:

  • Un sticker en el procesador izquierdo para no confundir los lados al ponérselos medio dormida. "Me hace menos lío: sticker y chau."
  • Peinados pensados: aprender a atarse el pelo de forma que el procesador no se salga al hacer deporte.
  • Vinchas de diseño cuando era chiquita, para que el procesador no se cayera corriendo y de paso convertirlo en parte del look.
  • Cargar los procesadores todas las noches: la batería dura alrededor de un día de uso.

¿Y la identidad? Sorda, hipoacúsica, da igual

A Martina le preguntan seguido si es de otro país por su acento, que ella describe como apenas distinto: "Yo hablo como me enseñaron". Y sobre las etiquetas, tiene una postura relajada: se presentaba como sorda, algunos prefieren que diga hipoacúsica, y a ella le da lo mismo. Lo que no negocia es el humor: presta sus "auriculares" sacándose los implantes, se ríe con sus amigas de lo que no escuchó, y alguna vez usó el botón de apagado como superpoder en plena pelea de sexto grado.

"Uso todo esto de la hipoacusia en forma de humor. Hay cosas que me parecen graciosas, me río del momento, y la verdad no me molesta para nada."

Lo que se llevan las familias

Si tenés un hijo o hija con implante coclear y te preguntás cómo va a ser su adolescencia, la historia de Martina acerca una respuesta posible: con acompañamiento, rehabilitación temprana y una crianza sin miedo ni vergüenza, la vida adolescente con implantes se parece muchísimo a cualquier otra. Con sus trámites propios —calibraciones, cargadores, fundas— y con algunos superpoderes extra.


Sordo pero no mudo · Episodio 37

Esta nota nace de una conversación real. Escuchala completa:

Sonriéndole a la vida con 16 años y 2 implantes cocleares — Martina Angiono Rey

Ver el episodio completo
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