¿Cómo se estudia para ser intérprete de lengua de señas en Argentina?
Es una pregunta que aparece cada vez más: ¿dónde se estudia para ser intérprete de Lengua de Señas Argentina (LSA)? En el episodio 64 de Sordo pero no mudo, Pablo Baldrich —intérprete con más de tres décadas de trayectoria— cuenta cómo fue su recorrido y cómo cambió la formación con los años.
Una profesión que se construyó sobre la marcha
Cuando Pablo empezó, no existían carreras formales de interpretación en lengua de señas.
"Yo soy de los pocos que no he estudiado formalmente en una carrera, porque no existían las carreras. Las carreras se crearon hace 10 años, hace 35 que soy intérprete."
Su generación se formó de manera empírica, junto a la propia comunidad sorda. Las pautas del oficio —qué hacer en una prueba escrita, en un juicio, en una consulta médica— se fueron definiendo con la práctica, discutiendo entre intérpretes y personas sordas qué correspondía y qué no.
Hoy la situación es distinta: existen tecnicaturas y carreras de interpretación en LSA en universidades e institutos de varias provincias. Lo que todavía no existe es una matrícula habilitante ni un colegio profesional.
"No hay colegiado. Ahora se crea una asociación de intérpretes, pero no hay matrícula."
Esta nota nace de: Ser intérprete de lengua de señas — Pablo Baldrich
Aprender la lengua es solo el principio
Algo que Pablo remarca: saber señas no te hace intérprete. Interpretar es pasar sentidos de una lengua a otra en tiempo real, y eso exige entender el concepto antes que la palabra.
"Para poder interpretar algo tenés que medianamente entenderlo, qué es lo que quiere decir."
Por eso los intérpretes trabajan en equipo y rotan cada 15 o 20 minutos: la demanda cognitiva de escuchar, comprender, buscar el sentido y reformularlo en otra lengua es enorme, y más allá de ese tiempo la atención cae.
También existe la especialización por temática. Pablo cuenta que más de una vez se declaró "incompetente" frente a un contenido que no dominaba —una clase de filosofía, un texto técnico— y pidió que llamaran a alguien que conociera mejor el tema. Es parte de la ética del oficio.
La comunidad sorda como maestra
El mejor consejo que deja el episodio para quien quiera formarse: la lengua viva está en la comunidad. Pablo aprendió sus primeras señas de sus propios alumnos adolescentes, que lo acompañaban a la estación de tren y se quedaban horas contándole cosas.
"Aprendí mucho más con ellos, de quedarme todos los días dos horas."
Y algo que no se aprende en ningún programa: nunca se termina de aprender. Como toda lengua, la LSA cambia, incorpora señas nuevas —igual que el español incorporó "googlear" o "chatear"— y varía según la región. Formarse como intérprete es entrar en un vínculo de por vida con una lengua y con su comunidad.
Esta nota nace de una conversación real. Escuchala completa:
Ser intérprete de lengua de señas — Pablo Baldrich
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